SERES DE LA MITOLOGIA CANTABRA

9788415112273

BAHILLO MARTIN, MANUEL;RUBIO, MONTSE

PVP: 19,50 €

Ficha técnica

AutorBAHILLO MARTIN, MANUEL;RUBIO, MONTSE
Dimensiones17 x 24
Edición1
EditorialCANTABRIA TRADICIONAL
EncuadernaciónCARTONE
Páginas80
Fecha Publicación15/11/2013

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Presentamos en este volumen un nuevo catálogo de los Seres Mitológicos que nos acompañaron durante generaciones. Las bellas ilustraciones y las entretenidas descripciones nos permiten continuar la cadena de la tradición, mostrando a nuestros hijos la bondad, la maldad, los peligros del bosque o incluso “inexplicables” fenómenos naturales; todo con una estética cántabra y una ética universal Mucha gente ya no cree en los seres y estares que nos acompañan día a día. Al migrar a las ciudades y dejar de ser paisanos - habitantes del paisaje - , dejamos en el campo una parte importante de nuestras creencias como pueblo. A la mayoría de los urbanos, los mitos ya nos suenan simplemente como cuentos infantiles, supersticiones antiguas y chifladuras de escaso interés. Creo que tenemos que recuperar ese espíritu crédulo y recordar cada uno, ese momento mágico que todos hemos vivido y que se escapa a la lógica, ese golpe de buena o mala suerte que siempre guardamos en nuestro corazón. Casi todos los personajes que aquí presentamos tienen la capacidad de volverse invisibles o de camuflarse con gran facilidad, con lo cual es muy posible que nos hayamos tropezado con ellos, alguna que otra vez, sin percatarnos. Os explicaré una serie de pequeños ejemplos, vividos por mi o por personas cercanas. Yo mismo, sin llegar a ver al duende que lo provoco -seguramente por tornarse invisible -tuve el gran susto de ver como se movía la tapa de una olla por el fogón de casa. A mis doce años, me quede impávido y rápidamente salte de la mesa para levantar la tapa, lógicamente sin resultado positivo. Pero, ¿ que otra explicación podía haber? Ese trasgo que movió la cacerola me sigue acompañando al día de hoy y hace desaparecer mis llaves del coche con una facilidad pasmosa. Entonces, pido ensimismado al duende que todo lo encuentra que aparezca y en la inmensa mayoría de las veces aparece mi mujer con las llaves y tan campante me dice “lo tuyo es un caso”. Es fácil que a muchos de vosotros os pase lo mismo. No hace mucho tiempo, escasos meses, en la obra de mi casa, se nos cayo una pared y pasaron los ladrillos y bloques entre nuestras cabezas, sin tocarnos un solo pelo. Yo casi me muero del susto, pero allí estaba mi amigo Igor , completamente embadurnado en gris, sin un solo rasguño. Buena suerte o la mano de una Anjana protectora, que cuida a quién ama la naturaleza. De hecho quién no ha salido de casa consultando el parte meteorológico, con un sol radiante y en medio del camino no se ha visto sorprendido por un tormentón de tomo y lomo, acompañado con el correspondiente refrito de truenos y centellas. Sin duda, un Nubero cabreado encabalgaba esa granizada que nos cogió a todos desprevenidos. A los que cruzamos desfiladeros y carreteras regionales no nos asustan ya los socavones y baches, dicen que producidos por la tremenda conjunción de desprendimientos y lcrisis. O por poner ejemplos conocidos y recientes, los argayos de laderas enteras que cerraron carreteras dejando aislados pueblos como Merilla o Polaciones. ¿ Quien nos asegura que no fue el pérfido Ojancano, con su manía de lanzar descomunales pedradas? Otro ejemplo cercano lo tenemos todos en nuestras propias casas. Cuantas veces vemos que nuestros niños están a punto de sufrir un golpe fuera de serie o que incluso, recibiéndole parece que este no reviste la gravedad del aparatoso castañazo. Como es posible. Que si los niños son de goma, que si tienen los huesos blandos. Tonterías. Sin duda nuestros pequeños Cuines, son los que cuidan de los infantes para salvaguardarlos de males mayores. Podía seguir así con miles de ejemplos y os podría traer miles de personas que aun al día de hoy creen en males de ojo, en buenas o malas suertes, en brujas, en fantasmas, en duendes , en hadas buenas…. Incluso cada cierto número de años – cuatro normalmente – creen que alguien vendrá y arreglará este desaguisado. La mitología, como otra muchas partes de nuestra cultura popular, tienen sentido mientras tienen un fin. Como veremos en este Catalogo, todos los seres que describimos tienen o bien el fin de asustar o de tranquilizar a niños y a no tan niños, así como de explicar el por qué de sucesos que no tienen en apariencia explicación ninguna.Con esta pequeña obra en el texto pero gran obra en la ilustración queremos aportar los autores nuestro granito de arena para conservar un mundo insensato pero bello y simple. Si los adultos perdimos la capacidad de creer, queremos pedir al menos que sigamos trasmitiendo a nuestros hijos las bondades y miserias del mundo a través de estos seres encantados, que explican de forma muy amena y entendible para los infantes las diferencias entre lo que es correcto y perverso, siguiendo una estética cántabra pero una ética universal de lucha entre el bien y el mal.